Peatones

Peatones somos todos, como mínimo en algún momento u otro del día, y cuantas más prestaciones tenga el espacio urbano (anchura de las aceras, vados adaptados, cruces seguros, etc.) de manera más natural lo utilizaremos.

A pesar de esta universalización, el modo a pie es el más débil y el primero que queda relegado ante la prioridad de otorgar más anchura al vehículo para circular, o como espacio de aparcamiento cuando supuestamente no hay otra alternativa.

En el modo a pie no se ha de buscar el rendimiento de un número de personas/hora, sino que confluyen los que tienen prisa, los que pasean solos o acompañados, los que se paran a hablar o a observar, los que se sientan a descansar o a contemplar. Para todos estos usos es necesario destinar el espacio necesario en función de las posibilidades del espacio disponible.